Una mala noche no solo te deja cansado. Dormir poco también afecta la regulación emocional, la concentración y puede hacer que preocupaciones normales se sientan mucho más grandes.
En 30 segundos
- Dormir poco puede dificultar que regules tus emociones y reacciones durante el día.
- La falta de sueño puede favorecer irritabilidad, preocupación, problemas de concentración y una sensación general de estar saturado.
- El sueño y la ansiedad pueden formar un círculo: preocuparte dificulta dormir y dormir mal puede hacer más difícil manejar la preocupación al día siguiente.
- Para la mayoría de los adultos, los expertos recomiendan alrededor de 7 a 9 horas de sueño por noche.
Hay días en los que parece que todo el mundo está más insoportable, el tráfico molesta el doble y un mensaje de “¿podemos hablar?” alcanza para imaginar una tragedia completa. Antes de concluir que tu vida se está desmoronando, quizá convenga revisar cómo dormiste.
El sueño no sirve únicamente para recuperar energía. Mientras duermes ocurren procesos relacionados con memoria, aprendizaje, atención y regulación emocional. Cuando el descanso es insuficiente, varias de esas funciones pueden trabajar peor al día siguiente.
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos explica que la falta de sueño puede dificultar tomar decisiones, resolver problemas, manejar las emociones y adaptarse a los cambios. También puede hacer que una persona se sienta más frustrada, irritable o preocupada.
Tu problema puede ser el mismo, pero sentirse mucho más grande
Dormir poco no inventa automáticamente los problemas que tienes. La deuda sigue ahí, el examen sigue siendo mañana y el correo complicado realmente llegó. Lo que puede cambiar es la capacidad con la que tu cerebro procesa todo eso.
Cuando estás privado de sueño cuesta más concentrarte, controlar algunas reacciones emocionales y tolerar situaciones frustrantes. Una revisión sistemática de estudios experimentales encontró que la privación aguda de sueño aumenta los niveles de ansiedad momentánea.
Eso ayuda a explicar por qué después de varias noches malas puedes sentirte más sensible, impaciente o preocupado aunque objetivamente tu semana no sea muy distinta de otras.
Es el rango de sueño nocturno que generalmente se recomienda para adultos, aunque las necesidades individuales pueden variar.
Fuente: National Heart, Lung, and Blood Institute, NIHAnsiedad y sueño pueden alimentarse entre sí
Aquí aparece un círculo bastante incómodo. Estás preocupado y al acostarte empiezas a repasar conversaciones, pendientes y escenarios futuros. Eso hace más difícil conciliar el sueño. Duermes menos y al día siguiente tienes menos recursos para manejar precisamente esas preocupaciones.
Luego llega la siguiente noche con un ingrediente nuevo: ahora también te preocupa no poder dormir. No significa que toda persona con problemas de sueño tenga un trastorno de ansiedad ni que toda ansiedad provenga de dormir poco. Las dos cosas pueden existir por separado, pero también pueden influirse mutuamente.
Dormir el fin de semana no siempre borra toda la deuda
Perder una o dos horas durante varias noches va acumulando lo que los especialistas llaman deuda de sueño. Dormir más en un día libre puede hacerte sentir mejor, pero no necesariamente recupera de inmediato todos los efectos de haber dormido poco de manera constante.
La regularidad también importa. Mantener horarios relativamente estables, reducir cafeína cerca de la noche, limitar alcohol, procurar un espacio oscuro y tranquilo y evitar convertir la cama en oficina pueden favorecer un descanso más consistente.
Si llevas semanas sin poder dormir bien, te despiertas constantemente, roncas intensamente, tienes mucha somnolencia durante el día o el problema empieza a afectar tu trabajo, relaciones o estado de ánimo, vale la pena buscar una evaluación profesional. A veces no estás perdiendo la paciencia: estás perdiendo sueño. Este texto es informativo y no sustituye una consulta médica o de salud mental.
El explicador
- ¿Qué pasó? Dormir menos de lo que necesitas puede afectar atención, toma de decisiones y regulación emocional durante el día.
- ¿Por qué pasó? El sueño participa en procesos cerebrales necesarios para aprender, recordar información, manejar emociones y responder al estrés.
- ¿A quién afecta? Puede afectar a cualquier persona, especialmente a quienes acumulan varias noches de poco descanso por trabajo, estudio, estrés o problemas de sueño.
- ¿Qué sigue? Si los problemas para dormir son frecuentes o interfieren con tu vida diaria, una valoración profesional puede investigar la causa y las opciones disponibles.
De dónde salió esto
- National Heart, Lung, and Blood Institute, National Institutes of Health, información sobre privación de sueño y sus efectos en la salud.
- National Heart, Lung, and Blood Institute, recomendaciones sobre duración del sueño en adultos.
- National Institute of Child Health and Human Development, información sobre los efectos de la privación de sueño en estado de ánimo, irritabilidad y ansiedad.
- Pires, Bezerra, Tufik y Andersen, revisión sistemática y metaanálisis sobre privación aguda de sueño y ansiedad, Sleep Medicine, 2016.
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